La incertidumbre y el
caos signando el presente
Juan Alberto Remedi
Paraná (Entre ríos)
Enero 2026
Como si fuese un sueño, aunque no lo sea, en un panorama indefinido donde sobresale la
incertidumbre y el caos, se marcha hacia el fin de la colaboración
internacional entre estados y la imposición del sálvese quien pueda, secundado por la posible desaparición de los
organismos de carácter mundial surgidos luego de la segunda guerra mundial y el
emerger de nuevas instituciones
sustitutivas.
El emocionante camino de la luchas
de ideas, necesariamente conduce a valorizar la gesta revolucionaria de octubre en Rusia (noviembre 1917) inaugurado la narrativa ideológica del
siglo XX con la
aparición de izquierda encausando
el ideal
comunista y la visión de un nuevo mundo. En tanto, la
derecha como fuerza opuesta, evoluciono
durante más de 30 años a partir de la confrontación capitalismo socialismo, atravesando el desarrollo del fascismo clásico originado en Italia con Benito Mussolini (1919) desplegado luego en Alemania. El régimen como tal, alentó el avance de las potencias industrializadas
utilizando la fuerza política,
económica y militar en defensa de
la acumulación capitalista y el estado burgués,
mientras la izquierda batallo en favor de los trabajadores y la liberación de
los pueblos. Sin embargo, en la actualidad ese movimiento tradicional derecha izquierda se ha desdibujado y convive con una variante entre el capitalismo unipolar y
el multilateralismo no liberal, en cuyo marco se conjugan una serie de intereses
contrapuestos ubicando en primer plano
la cuestión “hegemónica”.
Si bien en diferentes momentos expuse
sobre el tema, reitero un concepto clave a fin de llegar a
entender en profundidad sus múltiples
facetas, ser “la expresión del sistema y del propio desarrollo de las
fuerzas productivas” ya sea en el ínterin
de la dinámica Británica (1815- 1914) y
Estadounidense- Británico (1945). Cobija una dimensión material basada en el poderío de las capacidades económicas, tecnológicas
y militares, comprendiendo en lo económico
la producción ampliada, finanzas y comercio,
generando en conjunto el concepto de “ideas dominantes”
siendo en definitiva la unidad del poder material, ideologías e
instituciones, sin limitarse al poderío
relativo de una potencia o grupo de clase dominante, ambos íntimamente relacionados.
Todo indica la necesidad de detenerse
en el análisis de los
elementos definitorios de un “orden particular” tales como, la institucionalización
de la distribución de poder, existencia
de elementos geopolíticos determinantes en un momento dado, implicando la aparición de
determinadas instancias estatistas, conexión
entre fuerzas sociales y
materiales, ejercicio del arbitraje y administración del uso de la
fuerza como elemento disciplinante, la constitución
de “legitimidad” anclada en aspectos
materiales y simbólicos, involucrando el orden
entre un modelo de producción dominante vinculado a un
ciclo hegemónico dentro de un sistema.
Con el fin de la transición (1914-1945) atravesado por grandes
disputas inter imperialistas expresadas
en la primera y segunda guerra mundial (1914- 1918) (1939-1945)
respectivamente, se inicia otro momento internacional, delineado en la conferencia de Yalta (1945) con la
participación de los presidentes de
Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Soviética,
marcando el inicio de la guerra fría – la conferencia de Postdman (1945) entre Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Soviética,
acordando entre otras cuestiones la división de Alemania - El encuentro de Bretton Woods (1944) designando al dólar como moneda de reserva con respaldo en oro, creación del Fondo Monetario Internacional
(FMI) Banco Mundial (BM), organización de las
Naciones Unidas (1945) el acuerdo general sobre aranceles
aduaneros GATT (1947), centrando
su poder en Estados Unidos,
acompañado por el Reino Unido, grupos dominantes de Europa occidental
(Francia-Alemania) y Japón, las oligarquías
periféricas ligada a la oligarquía global, conformando el llamado primer mundo, el segundo mundo como
contraparte, estableció un
poder bajo la mirada de la Unión Soviética, el pacto de Varsovia y China.
Frente a los dos polos de poder aparecieron “terceras posiciones” o proyectos autonomistas conocidos como “tercer mundo” expresados en la conferencia de
“Bandung” realizada en Indonesia (1955)
y el movimiento de los países no
alineados (MNOAL) gestado en la
conferencia mencionada y formalizado en la primer cumbre de Belgrado (1961)
impulsando la coexistencia pacífica,
respeto a la soberanía e integridad de los pueblos, democratización de las riquezas y el poder a
nivel global - en el ínterin, la guerra fría y la bipolaridad funcionaron
como categorías de dominación en el análisis político y estratégico entre los
años (1947-1991) aportando a la
invisibilizacion de las olas revolucionarias periféricas durante la transición (1914-1945) originando
además, aspectos medulares para
entender la tensión abierta en el
siglo XXI y el ascenso de China.
La crisis de acumulación de los (70) produjo
transformaciones como, el ascenso de
Europa Occidental y Japón, la impronta del Mayo Francés y el Cordobazo Argentino, retirada del amo del norte de Vietnam, las revoluciones de países dependientes (tercer mundo) acompañado de la caída del
patrón dólar oro (la actuación del dólar
liberado del oro) reiterando el poder hegemónico Estadounidense asentado en
la fuerza militar a través de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) y los petrodólares surgidos por la alianza de Washington y las monarquías del
golfo, apalancando las redes financieras planetarias, acumulación flexible y
aparición de Asia Pacifico como polo dinámico de acumulación. La
hecatombe del campo socialista Europeo, con
la disolución de la “Unión Soviética
(URSS) entre los años (1989-1991) repercutió
de modo extraordinario alentando el despliegue del Neo Liberalismo” (globalización o internacionalización de la
economía) bajo el programa del “Consenso de Washington” priorizando el capitalismo financiero
y la incorporación progresiva de China al orden impuesto por el capital financiero
concentrado.
A la transnacionalización productiva, financiera y en algún grado cultural, le correspondió una dispositivo acorde a la nueva acumulación de poder político dirigiendo
la fase en curso, evidenciando la imposibilidad de abordarla solo
por la potencia Norteamericana. Sobre su
base y junto al Norte global se construyó un andamiaje de institucionalidad, fortaleciendo algunos organismos multilaterales como él
(FMI) (BM) la organización mundial del
comercio (OMC) establecimiento de tribunales internacionales como el centro
internacional de arreglo de diferencias relativas e inversiones (CIADI) y el
surgimiento del grupo de los 20 (G 20) en (1999)
intentando sustituir al grupo de los siete (G7) dando como resultado el debilitando las soberanías y la
desnacionalización progresiva de los estados.
Dicha institucionalización tras
nacional agudizo los mecanismos de subordinación y desarrollo
desigual, aportando a la consolidación de los monopolios tecnológicos,
comerciales y financieros del norte global, control de los recursos naturales, producción de armas de destrucción masiva, potenciación de los medios masivos de
comunicación (reflejo fehaciente del modo en que opera de la
ley del valor) fomentando al unísono, grandes acuerdos de comercio e inversión
como, el tratado de libre comercio de América del Norte (TLCAN) en los años
(90) y libre comercio de las Américas
(ALCA), lanzando a la entrada
del nuevo siglo acuerdos
regionales de alcance mundial como,
el tratado transpacífico (TTP) y el trasatlántico (TTIP) a su vez, los gobiernos de izquierdas y progresistas de América
Latina impulsaron la integración regional a través de diferentes iniciativas.
Luego de la crisis unipolar (2008-09) con epicentro en Estados Unidos y occidente, tras 10 años de desarrollo da a luz una nueva
realidad multipolar mostrando los límites
y contradicciones de la hegemonía Estadounidense, concordante con la manifestación
de los (BRICS)
en el (2009) iniciando el paso del mundo unipolar al multipolar, realidad
integrada no únicamente por
“mercados emergentes” sino por “potencias emergentes” sobresaliendo China como gran rival de occidente
(en medio de la combinación de una
profunda crisis hegemónica avanzando hacia el caos sistémico) secundado por el estableciendo de concordancias Euroasiáticas con tendencias contra
hegemónicas con un relativo papel de la federación Rusa y la creciente insubordinación del Sur global e impulso
de nuevas instituciones multilaterales Sur- Sur.
El comienzo de la guerra civil en Ucrania en el año (2014) define un momento clave en la crisis de reestructuración,
acompañada por la
realización de la séptima cumbre de los (BRICS) el
lanzamiento del nuevo banco de
desarrollo y el fondo de reserva y
contingencia del bloque (dos instrumentos orientados a disputar el poder financiero mundial) gestándose en (2015) otro importante jalón con la fundación de la “unión económica Euroasiática” promovida
por
Rusia, seguido en el (2020)
por el mayor
acuerdo comercial del Asia Pacifico la “asociación económica integral” (RCEP)
entre, China, Japón, y Corea del Sur- en tanto Estados
Unidos impulso el bloque económico Indo Pacifico (IPEF) con Japón y otros once países. Este conjunto
de iniciativas devenidas de la
“crisis de hegemonía” estructuran un reagrupamiento global marchando
hacia un nuevo equilibrio.
El momento más agresivo de Estados Unidos y occidente se asienta en las más de 900 bases y asentamiento
militares diseminados lejos de sus fronteras, el desarrollo de guerras
hibridas con proyección de poder, medidas coercitivas unilaterales, guerra de
información, manejo de la mente humana,
nuevas formas de vigilancia y el uso del lawfare en la deslegitimación de disidencias, convirtiendo a la
fuerza militar y los métodos
híbridos en lo primordial dentro
de una actividad híper imperialista
realizada a una híper velocidad,
ejemplificado en el
ataque al gobierno y pueblo venezolano para secuestrar al presidente Nicolás
Maduro y su esposa (3 enero de 2026) realizado al mismo tiempo en que la aviación Francesa y
Británica bombardeaban el Sur de Siria y una semana después de los bombardeos de aldeas en el estado Nigeriano de Sokoto. Se verifica
en el contexto, la existencia de
un nuevo estado de ánimo en el Sur Global, abriendo espacios en países Africanos
y Asiáticos para avanzar en su soberanía, como en el caso de la
región del Sahel con la alianza de los estados
(AES) integrada por Burkina Faso,
Mali y Nigeria, imponiendo un camino de
optimismo para los partidarios de la liberación nacional y social y la
proyección de las ideas socialistas como perspectivas
ciertas de futuro.
Las parciales
consideraciones aquí volcadas se vinculan
estrechamente con el reconocimiento de la existencia de la contradicción
fundamental del régimen dada entre el
trabajo y el capital (perdurando mientras este exista) de ella se desprenden otro conjunto de
dicotomías secundarias, generadas justamente por el régimen económico social
mencionado.
Futuro aun no vislumbrado en toda su dimensión
--
Luego de la reunión de los
presidentes de Estados Unidos y la Federación Rusa (Anchorage agosto 2025) el
alto el fuego (relativo) en Gaza (octubre 2025) y el secuestro del presidente Venezolano
y su esposa (enero 2026) se percibe el desarrollo de un
nuevo reparto del mundo a ser
confirmado por el futuro encuentro de
Donald Trump y Xi Jimping. En este sentido la única información disponible es
el mapa publicado por el analista Ruso Andrei Martyanov, de estrecha relación
con el ejército Ruso, donde el mundo
aparece dividido en tres zonas de influencias.
Hasta ahora gran parte del planeta estuvo en manos representantes del sistema como, el grupo de los cinco (G5) o (G6) (G7) y (G8) compuesto hasta hace poco tiempo por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Unión Europea, su pérdida de preponderancia conduce al decaimiento del imperio Británico y Francés, al reemplazo del grupo de los siete (G7) por un agrupamiento conformado por China, Estados Unidos, India y Rusia, de modo similar, la Organización del Atlántico Norte (OTAN) marcha hacia su disolución en (2027) o antes, dependiendo de los acontecimientos en Groenlandia, mientras la Alianza (AUKUS) entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos tampoco lograría sobrevivir, al igual que la propia Unión Europea (UE).
Se conjuga un momento donde algunas estructuras tienden a desaparecer y
otras dan señales de vida, entre las cuales se perfila
la fuerza expedicionaria inter ejércitos (JEF) algo así como una nueva (OTAN)
pequeña, encabezada por el Reino Unido,
con la participación (entre otros) de
Dinamarca, Finlandia, Polonia y Rumania, funcionando como una federación entre
las potencias Alemana y Rusa -
Arabia Saudita fomenta un acuerdo con Paquistán, Turquía, Egipto y Somalia - por su parte
los Emiratos Árabes Unidos ya ha convenido con facciones Sudanesas, Libias y Somalíes,
acercándose a Israel - África no es la excepción, el pacto de los Estados del Sahel son los
únicos que cuenta con el apoyo de
China y Rusia - en América Latina
intentan que la Alianza Bolivariana de
los Pueblos de nuestra América (ALBA) sea reemplazada por una coalición alrededor de Argentina y Chile junto a otros países dependientes de Estados unidos.
Según el mapa publicado, la esfera de influencias de Estados Unidos
abarcaría desde Groenlandia hasta la frontera Ártica, América Latina y el
Caribe – la de Rusia, toda Europa incluida Gran Bretaña, el norte de África, Turquía,
el Cáucaso, el Sahel Africano y las islas de Noruega del Norte – la de China,
Mongolia, las dos Coreas, Japón, Filipinas, todo el Sudeste Asiático,
Australia, Nueva Zelanda, India, Pakistán, la Península Arábiga y la mayor
parte de África. Las mutaciones podrán
ser o no las expresadas por la presencia de
las influencias dinámicas
de múltiples factores y la imposición de correlaciones de fuerzas en
uno u otro sentido. Sin embargo una
cuestión es clara, se producen a gran velocidad y no siempre son visibilizadas por los diferentes
analistas, expositores o fuerzas
políticas, en los espacios, tiempo y formas impuestos por los
aconteceres.
De ser así, como una historia
repetida, nuestro país con la
administración Mileista y el poder real
ejercido por Washington, seguirá ubicada con los sectores más retrógrados (en
nombre de la modernidad) así lo demuestra (entre un cumulo de otros hechos) el intento de aprobar en el congreso nacional una “ley
laboral” orientada contra los trabajadores y en defensa de los empresarios,
generando la perdida de los derechos adquiridos
a través de grandes luchas y
derramamiento de sangre de los explotados, retrocediendo a condiciones laborales del siglos
anteriores. Para frenar semejante violación
no alcanza con un paro dominguero, se trata de ganar las calles con o sin la
burocracia sindical entregadora y defensora del régimen vigente.
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